Empresa familiar y el Impuesto sobre el Patrimonio

 

El impuesto sobre el patrimonio (IP) establece la exención para los bienes y derechos vinculados a una actividad económica desarrollada por una persona física, así como para las participaciones en las llamadas empresas familiares, siempre y cuando cumplan determinados requisitos. Entendemos por empresas familiares aquellas que están participadas en su integridad, o en su parte más significativa, por uno o varios socios unidos por lazos familiares, participando alguno o algunos de los mismos en los órganos de gobierno y dirección de la sociedad.

ACTIVIDADES ECONÓMICAS A TÍTULO DE PERSONA FÍSICA

Respecto a las actividades económicas llevadas a cabo a título de persona física, quedarán exentos los bienes y derechos que se utilicen para el fin de la actividad, con independencia de que sean propiedad exclusiva de quien ejerce la actividad o compartida con su cónyuge. En este sentido, hay que recordar que, en cuanto a la actividad de arrendamiento de inmuebles, para que se considere que ésta se realiza como una actividad económica se deberá contar, al menos, con un local exclusivamente destinado a llevar a cabo la gestión de la misma y una persona empleada con contrato laboral y a jornada completa.

Para poder beneficiarse de la exención, la persona física debe ejercer la actividad económica de forma habitual personal y directa y ésta debe constituir su principal fuente de renta. Para este último requisito la normativa establece que, al menos, más del 50% de la base imponible del IRPF debe proceder de los rendimientos netos de la actividad económica. Cabe precisar que para realizar dicho cálculo no se tienen en cuenta los rendimientos del trabajo procedentes de empresas cuya participación pueda beneficiarse también de la exención que seguidamente comentamos.

PARTICIPACIÓN EN EMPRESAS FAMILIARES

Entendemos por empresa familiar aquella que está participada en su integridad, o en su parte más significativa, por uno o varios socios unidos por lazos familiares, participando alguno o algunos de los mismos en los órganos de gobierno y dirección de la sociedad.

También puede beneficiarse de la exención la participación en las denominadas empresas familiares. Para ello, la sociedad no debe dedicarse a la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario, es decir, debe realizar una actividad económica. En este sentido, no se considera que existe actividad económica si, durante más de 90 días del ejercicio social, más de la mitad de su activo esté constituido o bien por valores o bien no esté afecto a actividades económicas.  De este modo, no se consideran aquellos valores o activos no afectos cuyo precio de adquisición no supere los beneficios procedentes de actividades económicas del propio año y de los diez anteriores.

Asimismo, cabe precisar, por un lado, que no tendrá la consideración de valor no afecto la participación en filiales que desarrollen una actividad económica y que otorguen, al menos, el 5% de los derechos de voto en la medida en que se cuente con la correspondiente organización para gestionar la participación y, por el otro, que el arrendamiento de activos a personas y entidades vinculadas deberá ser a precios de mercado.

El sujeto pasivo titular de las participaciones debe ostentar, al menos, el 5% de manera individual, o del 20% de manera conjunta con los miembros de un grupo familiar, entendido como tal al cónyuge, ascendientes, descendientes o colaterales de segundo grado, bien sea por consaguinidad, afinidad o adopción.

Además, el sujeto pasivo o uno de los miembros del grupo familiar deberá ejercer funciones de dirección  en la entidad participada y deberá percibir por las mismas una remuneración superior al 50% de la totalidad de sus rendimientos de trabajo y de actividades económicas. A los efectos de este cálculo, tampoco se considerará la retribución procedente de otras empresas familiares o actividades exentas. Y es importante destacar que el hecho de que el requisito de retribución lo cumpla una persona del grupo familiar será suficiente para que puedan beneficiarse de la exención los restantes miembros de la familia.

Cumpliendo todas las condiciones comentadas, la exención se aplicará al valor de las participaciones en la parte que corresponda a la proporción existente entre los activos necesarios para el ejercicio de la actividad empresarial, minorados en el importe de las deudas derivadas de la misma, y el valor del patrimonio neto de la entidad. Asimismo, en el caso de que la empresa familiar participe en otras entidades, para calcular el valor exento de las filiales deberá tenerse en cuenta la proporción indicada en sede de cada una de las filiales.

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